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MD I: ¡QUÉ MÁS DA LA UNIVERSIDAD, TENEMOS LA WWW!

28.10.10 | copyfight, educación, eventos, mondo digital | Dispara!


Ya me disculparán el abandono descarado en el blog, pero si me permiten saltarme el protocolo, debo decirles que traigo entre manos el mejor motivo para darle contenido, ritmo y vida de nuevo a *gonzolog: la celebración los días 3, 4 y 5 de noviembre en Barcelona de Mozilla Drumbeat Festival.

Muchos de ustedes usan Firefox, algunos tienen un blog, y unos pocos más han elegido una licencia abierta de Creative Commons para proteger su obra intelectual. pero pocos intuyen el capital humano que hay detrás de fundaciones como Mozilla o Creative Commons, que realizan grandes esfuerzos analizando, poniendo en contacto y, sobre todo, educando a millones de personas en todo el mundo en los valores del software libre, la cultura abierta, la remezcla y reutilización de obras de propiedad intelectual y, sobre todo, el conocimiento compartido.

Resulta sencillo imaginar cómo los valores de apertura de barreras, intercambio y producción colaborativa de conocimiento encuentran diversas aplicaciones que a menudo implican una innovación -cuando no una actualización que se venía pidiendo a gritos- en ámbitos como el de las ciencias sociales, en las relaciones de las personas, en el modo en que consumimos y, desde hace algunos años, creamos conocimiento.

¿Y saben qué? Es fantástico formar parte del de ese mundo.… pero vayamos al grano.

La educación es el ámbito de conocimiento que de una forma más evidente se está viendo transformado desde sus cimientos. La necesidad de aprender -lo que nos interesa, pero sobre todo lo que necesitamos en un momento determinado de nuestra vida- es inherente al ser humano y, sobre todo, está por encima de cualquier sistema educativo, por muy dotado de recursos y prestigio que sea.

Al mismo tiempo, las oportunidades de acceso a la información se han venido multiplicando desde la aparición de Internet, y más concreto desde la aparición de herramientas como los blogs, las redes sociales, los wikis, etc. que nos han enseñado que el intercambio de conocimiento entre iguales constituye un contexto educativo tan real como la universidad o la enseñanza secundaria y primaria.

La imagen viene de aquí, y creo que es creative commons :)

Ya hemos hablado en este blog del hazlo tú mismo aplicado a la educación (edupunk!), de proyectos y eventos basados en el aprendizaje informal entre iguales, el intercambio de conocimiento, y las herramientas que nos facilitan el compartir lo que sabemos con los demás, al tiempo que aprendemos de ellos: OpenEd 2009, Simposio Educación Expandida, Edupunk en ICI CCCB, etc…. Existe todo un movimiento a nivel global que aboga por la apertura de los sistemas educativos actuales, por una docencia de igual a igual…

Es probable que les resulte familiar, lo que está ocurriendo con la educación recuerda a la aventura que los consumidores y creadores de productos editoriales -música, libros, pelis- hemos vivido durante los últimos años… sólo que ahora son los propios pedagogos -ojo, y estudiantes- los que lideran el movimiento: quieren una educación abierta, en sintonía con las posibilidades que ofrece la Internet social en la que hemos tenido la fortuna de vivir.

Y ahora sí, ¡a por el Drumbeat!

Este es el contexto en el que se desarrollará el Festival Mozilla Drumbeat. Un festival en toda regla, como dice Enric Senabre -que lleva echando una mano en la organización del evento algunos meses y es toda una enciclopedia del saber abierto-, que presentará en el corazón del Raval de Barcelona -a pachas entre el FAD y el MACBA- innumerables proyectos basados en la idea de una educación alejada del atril, la pizarra y el discurso unidireccional.

Mozilla Drumbeat va a ser una remangada, un manos a la obra, un encuentro de desarrolladores, educadores, estudiantes y curiosos dispuestos a aprender todo tipo de cosas, a enseñar las que saben y, sobre todo, a hacer contactos e intercambiar opiniones. Es posible que al acercarse a la web del festival se sientan un poco perdidos, pero voy a hacer lo posible por evitarlo: aquí hay una descripción general del programa -líneas generales-, aquí un listado y perfiles de participantes -destacan Joi Ito, CEO de Creative Commons, y Manuel Castells, que para los europeos es el sociólogo vivo más importante y para los americanos un nombre que acabarán reivindicando dentro de unos años- y aquí un borrador previo del horario del programa -actividades y talleres distribuidos por hora y lugar de celebración.

¿Por dónde empiezo?

Ha quedado claro que no es en absoluto correcto circunscribir el concepto de educación al ámbito de la universidad o la escuela. Aprendemos delante del ordenador, preguntando a los demás, así como ayudamos a quienes lo necesitan, aprendemos mirando vídeos, escuchando podcasts, leyendo blogs o compartiendo enlaces en una red social, o en cualquiera de los millones de sitios que nos conectan con los demás.

La educación ya no es monopolio de la institución educativa. Ha dejado de ser un chorro de conocimiento disparado casi a presión por un profesor a una masa impersonal de alumnos. Y aunque este cambio no tiene todavía un efecto real en la mayoría de aulas de nuestro país, en el grueso del programa del Drumbeat se van a presentar algunos proyectos que YA han puesto en marcha iniciativas exitosas de educación y formación absolutamente al margen de la universidad.

La P2PU(niversity) toma su nombre del concepto peer to peer(de igual a igual, o entre pares), un palabrejo popularizado en todo el mundo por los programas de intercambio de archivos -musicales, en su nacimiento- que, disputas legales y comerciales aparte, nos ha hecho musicalmente libres de un tiempo a esta parte: compartimos nuestros gustos con tipos como nosotros, descubrimos y disfrutamos nueva música y no necesitamos las tendencias que marca la radio.

Imaginen ahora que si en vez de ser dos ordenadores los que están conectados para intercambiar música, son dos personas las que se conectan a través de la P2PU: este proyecto ofrece y organiza cursos libres -no cuestan dinero, pero en este mundo la moneda de cambio más cotizada no es metálica, es el conocimiento- sobre todo tipo de materias, al tiempo que provee de herramientas sencillas y útiles para arrancar y “dar” un curso a cualquier usuario que lo desee.

A priori parece que esto de la P2PU pudiera convertirse en un cachondeo, una especie de foro al estilo Rincón del Vago donde cualquiera puede pedir u ofertar cualquier cosa, pero detrás de este proyecto se encuentra un equipo de 10 personas que velan por la calidad, la organización y la pertinencia de los contenidos educativos a ofertar, y no sólo eso, sino que “curan” y coordinan toda una red de contactos que proponen, producen y organizan cursos. Entre todos han dado forma a un proyecto emocionante.

Y que quede claro. La P2PU es una University porque imparte cursos, pero su creación y desarrollo ha estado totalmente desvinculada de cualquier centro educativo que puedan pensar. Lo cual, por cierto, ha atraído a pedagogos, docentes y estudiantes por igual :)

Me gusta, ¿qué más hay?

Mucho más. Si la P2PU supone una alternativa a la educación tal y como la hemos conocido hasta hace relativamente poco, lXs chicXs de Storming The Academy han decidido arremeter -en un sentido cariñoso de la palabra- con todas sus armas contra los cimientos tradicionales de la academia: toda una línea de actividades destinada a repensar no sólo la forma en la que aprendemos, si no en la forma en que nos enseñan.

A la pregunta “¿Cómo pueden ideas como el aprendizaje abierto o la evaluación entre iguales transformar la educación superior tradicional y los principios formales de la educación fuertemente arraigados en la mentalidad industrial de los siglos XIX y XX?” los responsables Storming the academy quieren responder con una serie de talleres que enseñarán aspectos como la configuración de herramientas para la publicación en línea y comunidades de lectura. Entrarán en temas como la ética en los proyectos colaborativos o mostrarán experimentos como Futureclass, un sitio web que aun aplicaciones para “socializar” (en un sentido internaútico: abiertas, compartibles) las clases de los estudiantes.

Si cambias de canal, darán la misma película

Es posible que alguno de ustedes, llegado este punto, no tenga muy claro de qué estamos hablando y se vea tentado de cambiar de canal. Hágalo, pero no se extrañe si se encuentra la misma programación. La cultura colaborativa ha llegado aquí para quedarse y, lo más curioso, va calando en todXs nosotrXs como lo hacen los cambios que perduran, sin que nos demos realmente cuenta de cómo hemos cambiado nuestros hábitos más profundamente arraigados.

W prepara su calendario para el Verano Infinito, su autora está en Flickr.

Por si las moscas, ahí va un ejemplo con cara y ojos… simpático y espontáneo. El escritor estadounidense David Foster Wallace había ido ganándose lectores a lo largo y ancho del planeta con su estilo mordaz, lleno de humor, pero tremendamente analítico y en ocasiones pertubador, con sus descripciones de la sociedad norteamericana basadas en una visión desarraigada de su propio país. Cuando se suicidó, el 12 de septiembre de 2008, víctima de una depresión crónica, el mundo de la literatura se estremeció con la pérdida de una de las firmas más fértiles y prometedoras del panorama narrativo internacional.

Un momento, ¿he dicho prometedoras? Me temo que eso no es del todo cierto. La obra maestra de David Foster Wallace (La Broma Infinita, editada en Mondadori) había visto la luz unos cuantos años antes, en 1996. Durante años, la mejor novela de Foster Wallace había sido un secreto a voces: todo el mundo sabía de su existencia, pero muy pocos afortunados habían tenido el valor de leerla. Su extensión, más de 1500 página y su morfología peculiar -notas a pie de página que a menudo ocupan 5, 10 ó 15 páginas- la habían convertido en el típico título de “tengo muchas ganas de leerlo pero no encuentro el momento“.

En verano de 2009, con la resaca de su muerte aun presente, a alguien se le ocurrió calcular que empezando a leer La Broma Infinita antes de la noche de San Juan y leyendo una cantidad determinada de páginas al día, un lector podía llegar al final de la novela justo antes del 12 de septiembre. Entre esa idea y dos “sería el mejor homenaje que podríamos hacerle” nació Infinite Summer, un proyecto de lectura colectiva en la que internautas de todo el mundo compartían sus opiniones sobre la larguísima novela que traían entre manos. Se publicaron entradas de blog -más de 6.000!-, comentarios, fotografías inspiradas en la novela. En Boston, donde se desarrolla la historia, un grupo de lectores solía encontrarse de forma asidua para comentar sus opiniones mientras visitaban los escenarios reales donde Wallace había situado la trama… En definitiva, todo un club de lectura integrado por perfectos desconocidos cuyo único punto en común, a priori, era su amor por las novelas de un escritor norteamericano. ¿Se les ocurre que esto habría sido posible hace sólo cinco años? No lo creo…

Esta entrada se enmarca en una iniciativa colectiva de debatir sobre el impacto de las TIC en la Educación, dentro del marco del Drumbeat Learning, Freedom and the Web Festival que tendrá lugar en Barcelona los próximos 3, 4 y 5 de noviembre de 2010. Otros muchos blogueros están hablando del tema: compruébalo aquí.

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