Actualización del 19 de Julio:

Paseando por Flickr he tenido la suerte de encontrar algunas fotos del set de Kid Koala del pasado jueves en Apolo, de modo que he pedido prestada esta. Son obra de Pepx, creador digital cuyas fotos residen aquí y cuyo trabajo reside aquí. Muchas gracias Pepx

La sesión de turntablismo que el canadiense Kid Koala nos regaló anoche en la sala Apolo barcelonesa fue, como todas sus actuaciones, una joya irrepetible, un verdadero lujo para los que pudimos presenciarla, una lección histórica de técnica y sensibilidad. En definitiva, el mejor espectáculo musical que un tipo armado con cuatro giradiscos, dos cd-players y una mesa de mezclas puede ofrecer en este 2006 en el que todo el mundo es disc-jockey, cada maestrillo tiene su librillo y todos buscan emocionar al público.
Vayamos por partes. Se había levantado una expectación considerable en torno a la noche de ayer. La resaca del show que Kid Koala ofreció en Sónar 2004, en su momento calificado de histórico, consiguió que la sala luciera un lleno absoluto que muy rara vez se consigue en la noche de los jueves. El público era absolutamente heterogéneo, una masa de cuerpos integrada por elementos de todo tipo: desde el negro con rastas y gorro jamaicano hasta la chica de pelo semi-rapado y piercings por toda la cara pasando por chicos de la prensa y programadores de otros clubes y festivales. Básicamente se había dado cita lo mejor de cada casa. La velada comenzaba con el warm-up de Mr. Wakanda, selector habitual de Powder Room, que si bien volvió a demostrar que su colección de discos aloja algunas perlas bellísimas no supo (o no pudo) estar a la altura de lo que venía después. Rompamos una lanza a su favor, nadie puede dar la talla ante Kid Koala, cualquier dj pierde con el agravio comparativo.
Poco antes de las 02.30 am, cuando la sala ya era un auténtico hervidero, Kid Koala hacía su aparición por el escenario ataviado con una camiseta azul: es un tipo de aspecto normal, Kid Koala podría ser cualquier persona. Una vez que se había dispuesto todas las herramientas a su manera (lo que incluye cambiar los protectores y las agujas de los giradiscos), el genio del turntablismo comenzó a hacer de las suyas sobre los cuatro platos a una velocidad imposible de seguir. A pesar de que una cámara de vídeo registraba todos sus movimientos y los proyectaba en la pantalla situada a sus espaldas, hacer un seguimiento exhaustivo de lo que sucedía sobre los platos era literalmente imposible. No llevaba ni diez minutos sonando un crossover entre hip hop finísimo y ráfagas de sonidos muy eighties cuando nos soltó la primera de una larga lista de bofetadas que nos dejó a todos exhaustos, emocionados y al borde del éxtasis: un Close To Me de The Cure que en sus manos sonó salvaje.
Lo fascinante de todo esto es que las mezclas imposibles de Kid Koala le permiten saltar de un estilo a otro con una facilidad natural que nadie más posee, y eso es algo que nos mantuvo en vilo durante los poco más de 90 minutos que duró su actuación. Tampoco es cuestión de relatar una por una las rodajas que sonaron anoche, de hecho es imposible recordarlo todo, pero han de saber que Kid Koala tejió una tela sonora cuya materia primera fue el hip hop y otros sonidos negros, pero que fue decorando con maravillas populares que nos colocaban al borde del colapso cada vez que sonaban. Cada diez minutos nos la volvía a hacer, y cuando aun no nos habíamos recuperado del guiño a The Cure nos sorpendió con un Jòga de Björk que nos dejó a todos boquiabiertos y absolutamente emocionados. No habían pasado ni 20 minutos de la sesión y los que la estábamos disfrutando ya sabíamos que estábamos en medio de algo único. Al rato suenan The White Stripes y seguimos preguntándonos cómo es posible que ese crossover de estilos sea real. Nos vuelve a sorprender con una vuelta a los ochenta y cuando suenan las primeras notas de Blue Monday la sala explota en júbilo, pero New Order desaparecen al cabo de sesenta segundos.

Después de un momento alto Kid Koala rebaja el ritmo de la sesión y suena algo antiguo, seguramente alguna joya de Blue Note que, me cago en la leche, nunca tendremos el suficiente dinero como para comprar. Vuelve a la carga con The Flaming Lips, parece increíble pero suena Yoshimi Battles The Pink Robots (una belleza de pop espacial con una melodía increíble…) Más tarde suena Radiohead, el muy pillo ha pinchado Idioteque porque conoce perfectamente el alcance que puede llegar a tener un buen hit y mientras Thom Yorke dice eso de “this is really happening” decido escribir este texto a pesar de que soy consciente de que no estaré en plenitud de facultades para entregar una buena crónica. Lo bueno de este tipo es que a pesar de que su técnica se debe al modo de pinchar de los disc-jockeys de hip hop (¡más abstracto!), Koala es capaz de mezclarlo todo, de modo que nunca sabes qué va a ser lo siguiente. En este caso es Fixed Income, uno de los cortes estrella del Private Press de Dj Shadow, pero no le parece suficiente y lo mezcla con Rage Against the Machine: al personal se le va la cabeza por completo porque era lo que Koala estaba buscando… Finalmente la cosa acaba como suele ser habitual en los espectáculos del canadiense, con un Moon River algo marciano pero definitivamente precioso.
Una vez que acaba la sesión nos quedan tres cosas: una emoción que nunca nadie había conseguido extraernos de un modo tan intenso, la certeza de que técnicamente Kid Koala es DIOS (creo que todo el mundo lo gritaba al aire mientras se llevaban las manos a la cabeza) y la satisfacición de haber disfrutado de un tipo que tiene una sensibilidad musical extrema. En definitiva, es viernes a mediodía, estoy destrozado y la cabeza me da vueltas, pero repetiría cada jueves si Kid Koala fuera residente del club. Nunca antes vi nada igual.
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hoy no se puede hablar de otra cosa, nano… en sus propias palabras: sensibilidad musical extrema.
Close to Me es ya un clasico en los sets de este cabronazo de las tornamesas. Al leer la cronica me transporte al directo barcelones al ritmo de “Weird Science” y la fiesta de estilos que este wey hace tal pulpo de vinilo, es increible que solo tenga dos manos. Kid Koala definitivamente es el “crack” de los giradiscos.
Y yo que os saco un parecido…
Gracias por descubrir también las fotos de Pepx, son magníficas!
[...] cierto, el artwork es un homenaje a uno de los DJ’s más queridos en este blog… ¿Te ha gustado? ¡Suscríbete, comenta o compártelo! Etiquetas: drgonzo [...]