Cuando MTV se lanza a la web con “Amo a Laura pero esperaré hasta el matrimonio” como herramienta viral para conseguir el recuerdo, algo está cambiando en el modelo de negocio de la industria cultural.
Cuando MTV ya no es music television, sino un canal de televisión para jóvenes con contenidos musicales y muchos más programas poco o nada relacionados con la música, algo está cambiando el modelo de negocio de la industria cultural (¿se me escucha, señor Bautista?).
Cuando una banda de renombre como los británicos The Vines se gastan una pasta en la producción de su último video clip y deciden no dar la exclusiva a MTV, como se ha hecho tradicionalmente, sino que apuestan por un modelo de negocio basado en la gratuidad de la red con la idea de obtener ingresos por los canales del mundo real (los mismos en lo que la SGAE más pasta de la que pierde en las ventas de discos: merchandising y conciertos), es que sin duda alguna, está cambiando el modelo de negocio de la industria cultural.
Las cifras no están nada mal, 102.000 personas han visto el videoclip desde que se añadiera a Youtube hace dos días. Ojo, que en la MTV lo hubieran visto muchas más personas, pero es un activo mucho más valioso el formado por los espectadores que te han elegido haciendo click que el compuesto por las personas a las que le metemos el videoclip con calzador, les guste o no.
En fin, no hay que ser un Sherlock Homes para darse cuenta de que la cosa está cambiando, aunque si hay obcecarse de lo lindo para no hacerlo, como en el caso de las entidades de gestión de derechos (obcecarse o hacerse el sueco con la intención de exprimir hasta la última gota del antiguo modelo de negocio, hasta que aguante la maquinaria).
Les dejo un par de regalitos para compensarles por la parrafada que les acabo de soltar. En primer lugar, les empaqueto el videoclip de la discordia y se lo sirvo a ustedes fresquito.
Y finalmente les regalo, porque soy muy generoso, una vieja pero certera consigna que no estaría mal que susurraran tiernamente al oído a personajes como Bautista, Farré y Ramoncín si tienen la ocasión de verles, quizá con delicadeza se den por aludidos.












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